domingo, marzo 13, 2011

A cinco años de la tragedia, compartimos este encuentro digital con Carlos Giurleo


















nuestro sentido pésame por las víctimas del accidente
del tren Alvia en Santiago de Compostela - España



LLegando al quinto año de la tragedia de Young, les ofrezco una entrevista con Carlos Giurleo, Encargado de Young TV, el canal de tv cable local de Young. 

Carlos es un montevideano que se ha establecido en Young, lo cual nos aporta una mirada imparcial, al no verse implicado directamente con los hechos, su relato nos brinda una imagen elocuente de como la sociedad local vive las consecuencias de la tragedia a día de hoy. 



(T.D.Y): Más allá del cambio favorable generado por UPM - Botnia, ¿en Young aún se respira la Tragedia?, ¿la gente comenta sobre lo sucedido, o es un tema del que se evita hablar?

(C.G): Creo que Young no ha recibido beneficios por UPM
y/o Botnia, eso fue un beneficio mas directo para los
habitantes de Fray Bentos, y dada la rivalidad existente,
es lógico que los beneficios sean mas locales que
departamentales, en el tema puntual de la tragedia del
tren, he encontrado un gran silencio.
Solo cuando llegas a cada persona, cada uno te da su

punto de vista o su experiencia por lo vivido, creo que
la gente de aquí no ha procesado el duelo en sus etapas.
Según entiendo hay 5 etapas: negación y aislamiento, ira,
pacto o negociación, depresión y aceptación.
Yo diría que, salvo contadas personas, la gente ha

quedado en el aislamiento y se niega a saltar a la ira,
o en todo caso, saltearon la ira y negociación,
para caer directamente en una depresión.

(T.D.Y): ¿Se percibe algún enfrentamiento
o resentimiento entre víctimas y/o familiares?

(C.G): No he tenido contacto directo con familiares de
víctimas, de hecho, me dijeron que muchas personas que
carecen de miembros viven en Young, pero hasta ahora
he visto solo un par de personas; al preguntarle a la
gente que ha presenciado la tragedia,
me han contestado en forma similar:
"pah, no quiero recordar", o quedan pensando como que
no encuentran palabras para describir el momento.

(T.D.Y): ¿Conocés o has escuchado de gente que arrastre
daños psicológicos, y si lo hubiese, el Estado o alguien les
ha brindado una asistencia adecuada?

(C.G): No, no conozco. Es decir, conozco gente que estuvo
presente, pero no afectados directamente. En todo caso
quizás necesiten alguna terapia sicológica, pero el
Estado no se ha metido en éste tema.
Me comentaron que por un tiempo, Canal 10 de
Montevideo se mostró muy servicial con los
younguenses, pero hoy en día ya no es así.


(T.D.Y): ¿Cómo crees que reaccionaría la gente si ese
absurdo accidente hubiese ocurrido ahora, con nuevos
medios como el canal de tv cable local, y la fuerza de las
redes sociales?


(C.G): El Canal local existía en ese momento.
De todas maneras, la idiosincrasia local hace que la gente
no quiera ver sus problemas por TV. Pero sí les encanta
generar rumores en la calle,
creo que si pasara hoy en día, lo que sí hubiera ayudado
màs serían las redes sociales.
Ese pseudo anonimato que mucha gente quiere lo
obtiene en una red social, en donde solo brinda la
información personal que quiera dar (aunque sea
conciente de que otra gente la conozca en vivo).
Si bien vengo a Young desde 1995, vivo aquí desde el
2009, eso hace que sea un poco nuevo por acá, de hecho
ya por no ser de Young tengo esa marca.
En algún momento una discusión la concluyen diciendo:
"es que vos no sos de acá".
Eso hace que sea muy difícil enterarse de las cosas en
profundidad, de todas maneras, el hecho de estar en un
medio de comunicación me ha permitido codearme un
poco más con la gente, y ser un poco mas aceptado y/o
respetado, además, sigue siendo tontamente importante
el hecho de "venir de Montevideo".
Creo que la gente tuvo un golpe de realidad con la
tragedia del tren, es decir, las cosas malas también
pueden pasar en Young.
Lamento que sigamos siendo tan improvisados como
siempre, estoy seguro que si hoy se organizara otro
evento, con otra prenda, los responsables volverían a
dejar baches librados a la suerte; será por un tema de
costos, o porque jugamos con las probabilidades a un
nivel demasiado crítico, pero seguro que vuelve a
pasar algo; eso, o dada la idiosincrasia local,
sería un fracaso. Creo que la gente puede llegar a no
ir para que nadie la pueda culpar por si algo sale mal.
Creo que falta una buena investigación, la realización
de algún documental de buena calidad, una buena
divulgación a nivel nacional.

Creo que recién ahí, Young saldrá de ese silencio en el
que se ha sumergido, Solo ahí, se podrá completar el duelo.


Saludos, Carlos Giurleo.


Carlos, ¡ muchas gracias por participar !,
muchas reflexiones vienen a la mente después de
leer tus respuestas, solo quiero destacar algo
que me ha llamado la atención de sobremanera,
el silencio, y además, que se perciba que
pese a lo vivido, no quede una sensación de
"lección aprendida", para prevenir que vuelvan a
suceder estos lamentables sucesos...
Esperemos por el bien de todos que a futuro,
la previsión y la responsabilidad le ganen
a la informalidad...

lunes, noviembre 30, 2009

por fin aparecen las primeras demandas..

Después de más de 3 años de esta tragedia aparecen las 2 primeras demandas,
aunque por lo civil, ya que en plano de lo penal no se pudo responsabilizar a ningúna persona.

La familia de uno de los fallecidos en aquel desgraciado evento, ha decidido iniciar una demanda por lo civil para reparación de daños, ya que entienden que los mismos se generaron a causa de la mala organización, y las negligencias cometidas por los diferentes organizadores de este paupérrimo evento.

Los demandados son: Canal 10, los productores del programa "desafío al corazón", Afe,
la comisión de apoyo del hospital de Young, y los ministerios de Interior y Salud Pública.

Aquí comparto el audio de la reciente entrevista realizada en el programa de radio
("no toquen nada" de Océano FM)*, donde se ofrece una entrevista muy reveladora con los abogados de los demandantes.










Audio de la entrevista - primera parte






Audio de la entrevista - segunda parte




© 2009 Océano FM - Montevideo - Uruguay. www.oceanofm.com






También podemos acceder a esta nota publicada en el portal de información 180.com.uy

viernes, mayo 12, 2006

¿ Qué pasó realmente en Young ?












foto: diario El Pais (Urg)

foto: diario El País (Urg)





Esta dolorosa tragedia es el resultado de una serie de negligencias e informalidades de los organizadores y las autoridades públicas locales



ocho muertos, más de veinte heridos (la mayoría mutilados), impacto psicológico en muchas personas, incluyendo a cientos de niños presentes...




Aquí podemos ver el video del momento de la tragedia


video ofrecido por TN  www.tn.com.ar
(es increíble que las únicas imágenes disponibles sean de un canal de tv argentino)







Si bien no hubo dolo o malas intenciones en la planificación y desarrollo,
sí hubieron muchas irregularidades, e informalidades,
y sobre todo, falta de controles básicos, que desencadenaron en una verdadera desgracia.








La máquina protagonista del desastre






Descripción gráfica del momento más trágico





( hacer click sobre la imagen para agrandar el gráfico)
elaboración gráfica: diario El País (Urg)


una de las víctimas en el suelo, y el velatorio de las desafortunadas personas que perdieron la vida
fotos: diario El País (Urg)







Creo que esto es suficiente para preguntarse ¿qué pasó?,


cuando en un país laico como es el Uruguay, la versión de los hechos más difundida fue que ha sido una fatalidad fortuita, y que las víctimas han sido "mártires de la solidaridad", y "el exceso de entusiasmo y amor" (palabras del sacerdote Pigurina).

*** Yo aquí me detengo a remarcar que: - un mártir, es quién entrega su vida a un martirio,

el cual está convencido ideológicamente,

y aquí las víctimas no tenían intención alguna de morir o quedar con sus cuerpos mutilados de por vida, por tanto no hubo tal martirio ***

Sacerdote Piguirina, su inoportuno discurso tiene un aire encubridor, ese patético misticismo no aliviará el dolor de sus familiares, ni curará las heridas, por favor, llámese a silencio...



En Uruguay se está tomando la mala costumbre de paliar algunas carencias sociales
( que el Estado inmoralmente no las asume ), con limosnas (teletones, mc día feliz, alcancías en los super, etc; y la vedette: el "Desafío al Corazón" de Canal 10.

Este patético programa, además de lucrar con la necesidad pública, y servirse de la ingenuidad de la gente humilde, cometió varios actos en el mejor de los casos, negligentes.

Como organizar un evento de alto riesgo, sin las garantías necesarias de seguridad,
siendo ellos los organizadores, por tanto, los primeros responsables.
Para colmo, sin contratar un seguro, cosa que si se hubiese hecho,
se hubiese evitado la tragedia, ya que ninguna aseguradora permitiría tan disparatada y peligrosa prueba sin medidas mínimas de seguridad.

Cabe destacar el nivel de carencias básicas que tiene el país en algunas zonas del interior,
por decir algo, esto era para recaudar apenas U$s 30.000, para la calefacción del Hospital local.

¿Cómo puede ser que un hospital no tenga calefacción??, y que al Estado Uruguayo no le de vergüenza que un programa de tv haga lo que es su deber y no está cumpliendo...

Pero la principal responsabilidad (no la única) es de la producción del canal 10,

que fue muy poco previsora e imprudente, y puso unos mínimos recursos para llevar a cabo dicho evento, pero como dije, no es la única responsable, ya que para hacer un evento masivo habrá que pedir autorización a alguien.

Las autoridades que autorizan este tipo de eventos debe poner las condiciones y normas a culplir,

como disponer de un operativo mínimo de seguridad para asistir o contener la masa de gente;
hasta para un simple partido de basquetbol o un tablado de carnaval en Montevideo se requiere de un seguro, y presencia policial acorde al publico presente, así como medidas de seguridad.
Y aquí ¿por qué no se hizo?,

¿Será porque era en el interior?..

¿Quizás porque era para una causa solidaria y no valía la pena gastar recursos en seguridad?

no se cual sería el criterio que hacía ver innecesario un dispositivo mínimo de seguridad...

¿Por qué no había un vallado acorde ?
¿por qué no había ni una sola ambulancia?
¿por qué no vieron necesaria la presencia policial para contener a tanto público?
¿Por qué se hizo junto al andén, y no en terreno abierto?
¿Por qué no se contrató un seguro?
¿Alguien piensa que si se hubiese contratado un seguro, (como es lo normal en cualquier país mínimamente civilizado) esto hubiese sucedido?

¿Creen que técnicos del Banco de Seguros, u otra aseguradora hubiesen permitido ésa enorme cantidad de gente en la vía y andenes, con una enorme mole rodando detrás, y encima con lluvia?!!

¿Sabían ustedes que la vieja locomotora no activa los frenos neumáticos apagada ??,
¿eso no es un riesgo extremo para ponerse delante de semejante mole de acero ??

Así que acá fallaron muchas cosas por parte de la producciòn del canal, y las correspondientes autoridades públicas, que por más que el fin fuese benéfico,
no los exime de responsabilidades, ni atenúa las graves negligencias cometidas

y llamarse a la resignación de un simple accidente, y no investigar debidamente
que procedimientos se saltaron, y quiénes autorizaron a montar éste ridículo circo "solidario",
es sencillamente faltarles el respeto a las víctimas de éste desastre.

No investigar, es ser cómplice de la negligencia,
por lo tanto es necesario identificar las responsabilidades.

Si no se investiga a fondo, y no se actúa acorde a la magnitud del desastre provocado,
estas fatalidades van a seguir pasando...
BloGalaxia




Se realizó Momento de Memoria y Homenaje a las personas fallecidas en la tragedia del
17 de Marzo de 2006















En sencillo y emotivo momento, integrantes del grupo de personas heridas el día del accidente, descubrieron una placa recordatoria que dice:

“NO HAY MAYOR AMOR QUE DAR LA VIDA POR LOS AMIGOS”.
Juan 15,13.Young 2006 – 17/3 – 2009

Luego se procedió al depósito de ofrenda floral al pie del monumento, en nombre de toda la comunidad de Young. Finalmente se realizó un minuto de silencio en homenaje a las personas fallecidas el día viernes 17 de marzo de 2006.

fuente: youngciudad.com

Si bien respeto el homenaje realizado, y valoro que se mantenga viva la memoria de esta tragedia, veo que se quiere mistificar este accidente ocasionado por la falta de previsión,
y el exceso de informalidad...

Me cuesta creer que los desafortunados que cayeron bajo las ruedas del tren, estuviesen "dando la vida", y mutilándose, "en un acto de amor hacia los amigos", o lo que fuere,
fue una desgracia evitable,  por lo tanto, hay que aclarar quiénes deberían
estar imputados, y que responsabilidades tuvieron en la organización
de ese desgraciado evento.
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¡Gracias por visitar el blog!

Si quieres, puedes dejar un comentario

o enviarme información por e-mail: diegui10@gmail.com





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Descripción de los hechos...


" El pueblo que quiso salir en televisión "

Autor del texto: Leonardo Haberkorn -

                                               
El pueblo que quiso salir en televisión
Nada en Young recuerda que en esta pequeña ciudad de Uruguay, hace un año, ocurrió una tragedia que por grotesca fue noticia en el mundo. Nada recuerda que ocho personas murieron cuando un programa de televisión "solidario" convocó al pueblo a remolcar una locomotora en apoyo del hospital local. Donde ocurrió la masacre el 17 de marzo de 2006 no hay flores que recuerden a los muertos. La gente pasa por allí como si nunca hubiera sucedido nada. En todo Young no hay ni siquiera un graffiti que mencione la tragedia. Es como si el pueblo hubiera decidido que nunca ocurrió.
***
Young tiene 15.000 habitantes, teléfonos de cuatro cifras y una sola esquina con semáforo. Young –a la que llaman Yung- no es capital departamental, no es sede de ninguna fiesta de renombre y carece de atractivos turísticos. Quizás por eso fue tan impactante que la televisión nacional decidiera hacer un programa allí. La idea fue de Griselda Crevoisier, una administrativa del hospital de 51 años, que cada semana miraba en Canal 10 el programa Desafío al Corazón. En él, distintas instituciones eran conminadas a cumplir con una prueba insólita y recibían como premio el dinero donado por los televidentes, sensibilizados a través de la pantalla. En 2004 el hospital no tenía ambulancia. Crevoisier convenció al director de entonces de participar en Desafío y así poder comprar una. Como ella conocía a uno de los dueños de Canal 10, logró que el hospital fuera anotado en la lista de espera del programa. Hoy Crevoisier no cree haberse equivocado. Casi todo lo que hay en el hospital, explica, fue conseguido gracias a donaciones que han suplido el aporte siempre insuficiente del Estado. Celia González, otra funcionaria, cuenta una historia ocurrida años atrás: un día hubo una emergencia y a la ambulancia le faltaba un neumático. El director del hospital no sabía qué hacer. Entonces, contra los reglamentos, llamaron por teléfono a radio Young y pidieron por favor una cubierta. En pocos minutos consiguieron cuatro. Así se hicieron siempre las cosas.
***
Cómo a los creativos de Desafío al Corazón –Ernesto Depauli, de 38 años, y Fernando Seriani, de 30-, se les ocurrió que la gente remolcara una locomotora se explica en el expediente judicial de la tragedia. Dos años después de la gestión realizada por Crevoisier, al hospital de Young le llegó el turno de participar en Desafío. Depauli y Seriani visitaron el pueblo en febrero de 2006 y se reunieron con el nuevo director del hospital, Juan Pablo Apollonia, y su comisión de apoyo. Los locales sugirieron realizar una prueba con caballos, pero eso no convenció a los capitalinos. Depauli y Seriani recorrieron Young y, al ver las vías del ferrocarril, se inspiraron. De regreso en Montevideo, Depauli le envió un mail a Apollonia: "Te mando el desafío que pensamos (...): un grupo de personas de Young deberá arrastrar un convoy formado por un vagón de tren, un camión y un tractor, con los motores apagados, una distancia de por lo menos 56 metros, utilizando una cuerda o similar. Es importante que sea un vagón de pasajeros porque es mucho más vistoso. Cuantas más personas haya, mejor, cuanto más larga sea la cuerda, mejor. Si pueden conseguir una locomotora, mucho mejor".
***
Young hierve en verano. Los tanques de agua se recalientan tanto que, en el hotel, incluso de la canilla fría sale un líquido que quema. La ciudad nació alrededor de una estación de tren, en una de las zonas agrícolas más ricas del país. El intenso movimiento de carga dio origen al pueblo, en medio del campo. "Acá no tenemos río, ni nada parecido. En otros lugares la gente sale a caminar por la costanera. Acá se mira mucha televisión", dice Ricardo Fontana, empleado del canal de cable local. Uno de los programas más vistos en Young era Desafío al Corazón. Alba Lemes, 68 años y herida en la tragedia, cuenta: "Todos lo mirábamos. Es tan lindo". Lemes habla en su pequeño living, con el televisor encendido. Participar en Desafío le costó siete costillas fracturadas, el omóplato partido en tres, el peroné quebrado, una fisura en el tobillo, lesiones en el hígado y 300 centímetros cúbicos de sangre del pulmón. Estuvo a punto de morir y aún le duele, pero dice que volvería a hacerlo todo de nuevo. Jonathan Muñoz, que tenía 14 años cuando la televisión visitó el pueblo, tampoco se perdía Desafío al Corazón. "Siempre lo mirábamos", relata su madre, Ivanna Gómez, en la puerta de su mísero rancho de madera. "Jonathan se ponía muy contento cuanto se cumplía una meta". Ivanna es fuerte. Sólo al recordar lo bien que Jonathan jugaba al fútbol, y que unos días antes del programa lo había contratado San Lorenzo, el campeón local, las lágrimas asoman a sus ojos.
***
Cuando Apollonia, el director del hospital, recibió el mail en el que los creativos del programa le proponían remolcar un tren, un camión y un tractor, respondió en otro mensaje: "Nos parece una muy buena idea". En ese mail, Apollonia le sugirió al canal que sería mejor tirar de una locomotora y dos vagones. El canal aceptó. El director cambió también el objetivo del "desafío": había reparado tres viejas ambulancias y ahora quería dotar de calefacción al hospital. Necesitaba 30.000 dólares. "El frío en invierno es terrible", cuenta. "Compré estufas eléctricas, pero se rompían porque no están hechas para estar prendidas todo el día". Apollonia es enfermero. Fue designado director del hospital por el Frente Amplio, la coalición izquierdista que gobierna Uruguay desde 2005. Admite que la calefacción debería se provista por el Estado, pero no culpa a la actual administración. "Los gobiernos anteriores dejaron caer los hospitales. Las cosas no pueden cambiar de un día para otro y yo no puedo esperar a que el Estado tenga plata". Cuando se le hace ver que una cosa es recaudar fondos para un hospital haciendo sorteos y otra es que la gente tire de una locomotora en la televisión, Apollonia lo acepta. "La idea fue de la anterior comisión de apoyo. Cuando llegó la propuesta, yo tenía que decidir... y me enganché".
***
La noticia entusiasmó porque combinaba dos pasiones de Young: la televisión y el hospital. "Hay una identificación muy fuerte con el hospital", explica Apollonia. "Hasta hace pocos años, cuando abrió un sanatorio privado, aquí todos nacían y morían en él. El programa iba a permitir demostrar el cariño que se le tiene". Yolanda Faccio, a quien la locomotora le arrancó un brazo, se sintió feliz al enterarse. "Yo miraba el programa siempre. ¡Y que emoción cuándo dijeron que venían a Young!". Faccio sonríe mientras levanta la manga izquierda de su blusa para mostrar su muñón. Una vez aceptado el "desafío", Canal 10 se desentendió de toda la organización. Por norma, el canal sólo graba las pruebas, pone los conductores y vende la publicidad. Los televidentes, conmovidos por los "desafíos", son los que llaman por teléfono para donar el dinero. Organizar, conseguir lo necesario para cumplir con el reto, solventar los gastos, todo corre por cuenta de la institución necesitada. Son las reglas de la televisión "solidaria". Lo primero que hicieron Apollonia y la comisión de apoyo fue gestionar una locomotora ante el Ministerio de Transporte y AFE, la ferroviaria estatal. La consiguieron, sin demasiadas preguntas ni condiciones. También eligieron a la profesora de educación física Adriana Borba, de 44 años, para dirigir la "cinchada", como se llama en Uruguay al acto de remolcar un objeto con cuerdas. Como Borba no sabía cuánta gente se necesitaba para arrastrar un tren, propuso llamar al pueblo vecino de Algorta porque allí, una vez en una fiesta popular, habían remolcado siete vagones. La llamada la hizo Gustavo Meyer, secretario de la Junta de Young, el gobierno local, pero no permitió aclarar nada. Interrogado por el juez, Meyer afirmó: "La secretaria de aquella junta no tenía mucho conocimiento, no sabía cuántas personas habían cinchado (...) No pudimos saber eso". Borba dio otra versión en el juzgado. Dijo que de esa llamada concluyó que se necesitaban 60 personas para tirar de la locomotora. Para obtener 80 voluntarios (los titulares y 20 suplentes) invitó a empresas e instituciones locales. Los bomberos, por ejemplo, comprometieron diez "cinchadores". El número exacto de personas necesarias para remolcar el tren nunca quedó del todo claro. No hubo cálculos científicos ni ensayos. El pastor Gustavo Muñíz, un religioso luterano que se entusiasmó con el "desafío", llegó a creer que se requerían "por lo menos mil personas", relata hoy Marina, su esposa. Mientras tanto, Apollonia y los integrantes de la comisión se entrevistaron con el comisario Julio Sosa, jefe policial del pueblo. Hay dos versiones opuestas sobre la reunión: según Apollonia, el comisario aseguró que se encargaría de la seguridad del "desafío". Según Sosa, él sólo aceptó controlar el "orden público" pero no la seguridad de la prueba televisiva. Un integrante de la comisión de apoyo que participó de la reunión le dijo al juez que Sosa advirtió que, como mucho, podía aportar ocho agentes. Apollonia y Sosa acordaron, eso sí, que un grupo de desempleados, integrantes de un plan laboral de emergencia que reciben del Estado el equivalente a 112 dólares por mes a cambio de trabajos poco calificados, ayudarían a controlar la seguridad.
***
Nada fue tan publicitado en Young. Los escolares pintaron decenas de carteles. Se pusieron pasacalles en las principales esquinas. Se avisó en la prensa del pueblo. Los organizadores fueron entrevistados en cada programa periodístico local. Se abrió una página en internet para que participaran los younguenses emigrados. Y, con la melodía de un viejo aviso televisivo de salchichas, se compuso un jingle que se irradió una y otra vez con altoparlantes: "No se quede en casa / Ni en la oficina / Venga usted y la vecina / Venga usted y la vecina / Vengan todos y todos juntos lucharemos / Y la meta cumpliremos". La constante apelación a la palabra "todos" hizo que muchos creyeran que cuánta más gente "cinchara" del tren, mejor. Pese a su imprecisión, la campaña publicitaria fue un éxito a la hora de generar expectativa. Cuando llegó el día, el entusiasmo era enorme. En la calle algunos se saludaban diciendo "todo por el hospital"; esperaban que por fin llegara la hora. Yolanda Faccio estaba segura: ella tiraría del tren. Ramón Bacino, que trabajaba en una hacienda fuera del pueblo, le anunció a su esposa que viajaría especialmente para ayudar al hospital. Yamila Racouky, de 15 años, quería estar ahí. "Era algo nuevo, acá nunca pasan cosas así", dice. Yamila pensó en invitar a la "cinchada" a Jonathan, su compañero de liceo, el chico que jugaba bien al fútbol. El pastor Muñíz también se despertó ilusionado y le preguntó a Marina, su esposa: -¿Qué hago? Si puedo cinchar del tren, ¿cincho? -Sí, claro, mi amor. Si eso es lo que querés.
***
La locomotora llegó a Young a las 13 horas del 17 de marzo, una hora y media antes de la hora fijada para grabar la "cinchada". Recién al ver con sus propios ojos esa gigantesca mole de 56.000 kilos algunos organizadores tuvieron una idea más certera del "desafío" que habían aceptado. Eduardo Quintana, un miembro de la comisión de apoyo al hospital, le dijo a María Emma Reggio, otra integrante: "¡Pah, está gorda esta muchacha! Me parece que no la vamos a poder mover". La locomotora trajo dos vagones y cuatro empleados ferroviarios: administrativo, inspector, conductor y ayudante. Ellos no habían recibido ninguna instrucción especial de la compañía. El de mayor rango era el administrativo Héctor Parentini y su superior no le había explicado nada. "Sólo me dijo que viniera a Young a ponerme a las órdenes de los organizadores del hospital", le contó al juez. Los ferroviarios dejaron la máquina en una de las tres vías que pasan frente a la estación, la que corre pegada al andén. Nadie ha podido explicar por qué se eligió esa vía, un detalle clave en la tragedia. No se hizo ningún ensayo del "desafío". Mientras la estación se llenaba de gente enfervorizada, la profesora de gimnasia Adriana Borba tuvo un breve diálogo con el ferroviario Parentini sobre cómo comenzaría la prueba. Borba le dijo a que a las 14.30 le ordenaría sacar el freno de la locomotora, pero no le dijo cómo lo haría y él no le preguntó. Parentini debía dar, a su vez, la orden a sus compañeros, que permanecerían en la cabina y manejarían el freno. Más o menos a esa hora, el equipo de Desafío al Corazón llegó a Young. Pensaban ir a almorzar, pero se quedaron en la estación. "Vimos tanto movimiento, tanta buena onda que decidimos quedarnos a filmar", le dijo al juez Fernando Seriani, uno de los creativos del programa. "Había una euforia indescriptible, lo que vimos en Young nunca lo habíamos visto".
***
Yamila Racouky, la compañera de liceo de Jonathan Muñoz, no quería perderse eso por nada del mundo. Young no ofrece mucha diversión para los jóvenes. "Vamos al ciber, al baile, nos sentamos en la vereda a tomar mate. No hay mucho que hacer". Para peor, las últimas salidas habían terminado en peleas entre sus amigos "planchas" (adolescentes pobres y reacios al estudio y al trabajo) y los "conchetos" (adolescentes ricos). "Acá están muy marcadas las clases sociales, es horrible", dice Yamila. Cuenta que sus amigos "planchas" salen "y como no tienen plata para emborracharse, empiezan a apedrear las casas, a insultar a la gente...". Luego vienen las riñas. Yamila tiene sus uñas cortas pintadas de rosa. Aquella tarde pasó a buscar a Jonathan para ir a la "cinchada". Jonathan era pobre pero no "plancha". "Era muy sociable, le encantaba la gente". En el rancho de madera donde vivía, Jonathan le dijo a Yamila que su padre no quería que fuera al "desafío". Pero ella insistió y Jonathan le mintió a su padre: le pondrían falta en el liceo si no iba. Su padre le creyó. En la estación los chicos se encontraron con multitud enfervorizada. Estaban todos los escolares, sus compañeros de liceo, el pueblo entero. Desde los altoparlantes sonaba a todo volumen, una y otra vez, el pegadizo jingle: todos juntos lucharemos, todos juntos lucharemos. Por sobre la música, Ariel Pérez, un periodista local, y otros dos comunicadores del pueblo animaban la fiesta. Subida al tren estaba Paola Bianco, estrella de la tele, conductora de Desafío al Corazón. Jonathan se entusiasmó y le dijo a su amiga que él tiraría de la locomotora. Yamila le recordó que en el liceo les habían advertido que sólo los adultos podían, pero Jonathan no la escuchó. Yamila también vio a muchos de sus amigos "planchas" frente a la máquina, buscando un sitio para "cinchar". "Uno de ellos dijo: ‘cuando empiece, me voy a tirar debajo de las ruedas, así me muero de una vez’". Yamila le pidió a Jonathan que se quedara, pero no hubo caso.
***
Adriana Borba, la profesora de gimnasia, le contó al juez de su vasta experiencia en conducir eventos sociales exitosos. Organizó, por ejemplo, el certamen Reina de la Piscina ante 500 personas. Pero esta vez las cosas no salieron tan bien. Había comenzado a llover. La multitud reunida era gigantesca y no se veía ningún policía. El cordón humano que debía separar al público de las vías estaba formado sólo por los desempleados del plan asistencial del gobierno y nadie les hacía caso. Tampoco se respetaban las cintas amarillas colocadas para que la gente no se acercara al borde del andén. "Había gente que se les paraba arriba para que otros pasaran. Yo los vi", cuenta María Emma Reggio, integrante de la comisión de apoyo. Una multitud se apiñaba al borde mismo del andén y cientos de personas estaban en la vía, delante la locomotora. Borba, que había previsto que cuatro cuerdas bastarían para los 60 tiradores, hizo atar otras dos. A las 14.10 convocó a los "cinchadores" a una charla para explicarles cómo debían tirar del tren, pero sólo 20 fueron a escucharla. Ella había calculado que, para no ser atropellados, todos debían ubicarse a más de diez metros de la locomotora. Pero según Francisco Lafourcade, que participó de esa reunión, ese dato no les fue comunicado. "En ningún momento se nos explicó a cuántos metros de la locomotora debíamos estar", le dijo al juez. "No nos dijo cómo iba a dar la orden, pero sí que íbamos a empezar a las dos y media". Borba también les advirtió que si uno caía, los otros tenían que levantarlo rápido. Por seguridad, la profesora quería que los bomberos fueran los "cinchadores" más cercanos a la locomotora, pero ellos entendieron lo contrario y se ubicaron en la punta de las sogas, los más alejados de la máquina. El jingle sonaba a todo volumen, los escolares cantaban, los animadores decían que Young podía, la gente aplaudía. Pasadas las 14, Seriani, uno de los productores de Desafío al Corazón, llamó a sus compañeros a Montevideo. Quería que escucharan el bullicio, le dijo al juez: "Era hermoso el ruido".
***
María López, empleada de comercio, se emocionó en la estación. Pensó: "Este pueblo es muy individualista, pero acá estamos todos juntos para ayudar al hospital". Casi todos en Young se definen como solidarios e individualistas al mismo tiempo. Y en la estación se notó: muchos querían ayudar al hospital y decidieron "cinchar", aunque sabían que no debían. Pasadas las 14.10, cientos de personas buscaban tomar un pedacito de cuerda y así poder participar de la "cinchada", ayudar al hospital, salir en la tele, demostrarle a todo Uruguay que Young existe. El entusiasmo era indescriptible. Los que estaban frente a la máquina llamaban a sus amigos que permanecían en el andén para que bajaran a tirar. Adriana Borba revive hoy la desesperación que comenzó a ganarla en esos momentos. "Todos manotearon las cuerdas. No estaba previsto. Eran las ganas de ayudar, de decir yo estoy, yo estuve, yo tiré. Les pedí que salieran y nadie me hizo caso. Me pasaron por arriba". Selva Carballo, de 57 años, no había pensado participar, pero allí le vinieron ganas. "Todo era una fiesta, y como nadie me dijo nada y como veía que otros lo hacían yo fui a cinchar y le dije a unas conocidas: vengan, vengan". Alba Lemes, la mujer de 68 años que se partió siete costillas, el peroné y el omóplato en tres, bajó a las vías y tomó una de las cuerdas junto con su amiga Silvia Porcal. Se sentía feliz. "Era tanta la euforia, la algarabía". Lemes todavía recuerda cuando Jonathan se acercó y les dijo: "Señoras, ¿no me dejan agarrar la cuerda acá?".
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Algunos percibieron que las cosas no iban del todo bien. El ferroviario Héctor Parentini advirtió a los organizadores que existía un desnivel peligroso en el piso, bajo los durmientes y contra el andén, donde se iba a realizar el "desafío". Apollonia, el director del hospital, llamó a la comisaría para protestar por la ausencia de policías. Susana Estigarribia, otra profesora de educación física, sacó de las vías a varios chicos y a un adulto que quería tirar del tren con una niña en brazos. Sin embargo, nadie propuso detener la prueba. "Había gente que decía ‘esto va a terminar mal’, pero la inmensa mayoría de los que estábamos viviendo esa fiesta no nos queríamos dar cuenta", lamenta Ariel Pérez, el periodista local que animaba de la jornada. En las vías, tomando las cuerdas frente a la locomotora, había ancianos, enfermos, rengos, mujeres con tacos, chicos en hawaianas. A Eliseo Silva, de 57 años, que tenía un by pass, una amiga le dijo "vos no podés tirar", pero él no hizo caso y se quedó allí con su esposa. En total, unas 400 personas estaban listas para remolcar el tren. Faltaban quince minutos para la hora fijada, las 14.30. Pero muchos ya estaban "cinchando". El pastor Muñíz le decía a la gente a su alrededor: "no tiren, no tiren, todavía falta", y no le hacían caso. Las cuerdas estaban tensas, pero la locomotora no se movía porque tenía el freno puesto. "Ojalá caiga una lluvia muy fuerte para que cinchen sólo los que tienen que cinchar", pidió el pastor. Pero el cielo no lo escuchó.
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Fragmento de un reportaje sobra la tragedia de Young publicado por Leonardo Haberkorn en la edición de mayo de 2007 de la revista Gatopardo. Reproducido en el diario La Diaria de Montevideo el 22 de mayo de 2007.

Publicado por Leonardo Haberkorn
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